Texas mueve las piezas en el tablero político
El Senado de Texas aprobó este sábado los nuevos mapas de distritos para el Congreso, diseñados para favorecer al Partido Republicano con hasta cinco escaños adicionales en la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de período de 2026. La votación marcó el último paso legislativo antes de que el gobernador Greg Abbott los promulgue, en una maniobra avalada por el expresidente Donald Trump.
El proceso de redistribución de distritos, que suele ocurrir tras el Censo cada diez años, se adelantó en Texas con la intención explícita de dar a los republicanos “una oportunidad que no habían tenido en el pasado”, según declaró el representante estatal Todd Hunter, patrocinador del nuevo mapa en la Cámara texana.
California contraataca
Los demócratas de California respondieron a la jugada texana con la aprobación de nuevos mapas que les darían cinco distritos adicionales en la Cámara de Representantes. Sin embargo, la propuesta del gobernador Gavin Newsom enfrenta un obstáculo: en 2010 los votantes transfirieron la facultad de redibujar los distritos a una comisión independiente, por lo que será necesario un referéndum estatal el 4 de noviembre para validar la enmienda constitucional que permita reemplazar los mapas vigentes.
Newsom defendió su plan señalando que, a diferencia de Texas, en California los votantes decidirán directamente sobre el futuro de los distritos: “Es el esfuerzo de redistribución de distritos más democrático que se ha impulsado en el país”.
Una pugna que se expande a otros estados
La Casa Blanca mantiene la atención en estados clave como Ohio, donde se requiere una nueva votación legislativa sobre mapas este año, además de Missouri, Florida, Indiana y Carolina del Sur, donde los republicanos controlan los gobiernos estatales. Del lado demócrata, Illinois, Maryland y Nueva York también planean rediseños para reforzar sus posiciones en el Congreso.
“El juego está en marcha”, dijo la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, al referirse a la escalada nacional de redistribuciones a mitad de década, una práctica poco común en Estados Unidos.
Tensiones políticas y legales
El proceso en Texas estuvo marcado por enfrentamientos en el Capitolio estatal. Demócratas que huyeron del estado para bloquear el quórum regresaron tras 15 días, pero fueron retenidos en la Cámara para evitar otra deserción. Algunos legisladores demócratas se negaron a acatar las órdenes y permanecieron dentro del recinto, mientras otros rompieron permisos oficiales como forma de protesta.
Tras la aprobación por 88 votos contra 52, los demócratas prometieron presentar demandas legales. “Esta lucha está lejos de terminar”, advirtió el representante estatal Gene Wu. Paralelamente, los republicanos comenzaron a aplicar sanciones económicas a los legisladores demócratas que abandonaron el estado, con multas y costos que superan los 9 mil dólares por persona.
Mientras tanto, los nuevos mapas ya comienzan a reconfigurar el escenario político. El representante demócrata Lloyd Doggett anunció que no buscará la reelección si se ratifican los cambios que alteran su distrito para favorecer a los republicanos. Su retiro evitaría una contienda interna con otro congresista demócrata, Greg Casar.
Lo que sigue
El futuro de los nuevos mapas aún dependerá de las cortes, donde se espera una oleada de litigios. En paralelo, California aguarda la decisión de sus votantes en noviembre con la llamada Proposición 50, que definirá si los demócratas podrán avanzar con su propia redistribución de distritos.
Con Texas y California al frente de la batalla, la pugna por los mapas del Congreso se ha convertido en una de las disputas políticas más trascendentes de cara a las elecciones intermedias de 2026.